domingo, 1 de noviembre de 2015

La luz que no se disipa.

A través del cosmos cae hasta mí la luz que no se disipa,
atraviesa mis venas como un caudal inagotable
de agua mansa colma mi sentir eterno.
Agua cristal de rayos hechos de esferas áureas,
de pasajes tiempos, abiertos portales de candente fuego.
Atraviesa mi mente la luz del cosmos que no se disipa,
equilibra voluntades de milenios traídas,
con información del recuerdo latente,
despierta en mí un alba de lluvia, de colores radiantes,
de figuras perfectas en millones de galaxias,
el eco de una brisa me llama, me asiste, me convida a ser su parte.
Ya es la hora ajena, en este tiempo de brillo, somos uno.
No te alejes, agua cristal de rayos hechos de esferas áureas.

Llega hasta mí, cada vez más blanca, la luz que no se disipa.

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