jueves, 19 de noviembre de 2015

Limpia...


En la caja de arriba...fijate bien! Limpiala primero...sacale toda la tierra y el polvillo...si, si..usa ese trapo, el más viejo, y sacale todas las telas de araña...Fijate que en fondo hay más tierra...se se, a la izquierda, tenés que correr eso de lugar, estorba, y llevarlo para adelante, asi no lo perdés de vista. Saca la ropa, donala, llevala a la iglesia...si queres. ¿Y los zapatos?...regalalos (si estan sanos)...no des cosas en mal estado...no no...tenes razón. ¿Que vas a hacer a la noche?, ¿Terminaste de limpiar?..,todavia te falta mucho...pero dale! segui que vas bien!...Tirá esos papeles del estante de abajo...si si...los amarillos. Ves, ahora entran las demas carpetas, las que tienen la información importante. Estas valen la pena...¿y ahora?...¿Ahora que hago?. Nada...sentate, corre la cortina, y deja que entre la luz.

sábado, 14 de noviembre de 2015

En las copas...
Las copas de los árboles guardan sus sombras,
acechan negras y estrechas a aquellos
que no han soñado.
En el aire, el soplo del viento,
arrecia como tormenta el aura calma.
Prisioneros del cuerpo, solitario templo,
esconde la ira el espíritu necio.
Sanarás las huellas profundas
en el vuelo del águila
hacia otros parajes.
Descansa viajero, en el regazo
que la naturaleza te otorga.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La luz que no se disipa.

A través del cosmos cae hasta mí la luz que no se disipa,
atraviesa mis venas como un caudal inagotable
de agua mansa colma mi sentir eterno.
Agua cristal de rayos hechos de esferas áureas,
de pasajes tiempos, abiertos portales de candente fuego.
Atraviesa mi mente la luz del cosmos que no se disipa,
equilibra voluntades de milenios traídas,
con información del recuerdo latente,
despierta en mí un alba de lluvia, de colores radiantes,
de figuras perfectas en millones de galaxias,
el eco de una brisa me llama, me asiste, me convida a ser su parte.
Ya es la hora ajena, en este tiempo de brillo, somos uno.
No te alejes, agua cristal de rayos hechos de esferas áureas.

Llega hasta mí, cada vez más blanca, la luz que no se disipa.