Moles de cemento🏢
Entre el humo y el gris de la mañana, se alzan las moles, frías como nieve, sin poesía.
Sus ventanas, pupilas vacías,
miran al mundo con mirada extraña.
El viento choca en sus paredes sordas, no hay eco por aquí, ni risa, ni lamento. Solo el ritmo mecánico del viento, y el sol que raya sus sombras absurdas.
¿Dónde quedó el jardín de azucenas? ¿El viejo olivo?
Todo lo ha devorado el cemento,
todo lo ha convertido en monumento a un progreso que huele a cautivo.
Pero en la noche, cuando el hombre duerme, bajo la luna que los hierve en plata, las moles sueñan que son selva ingrata
y que sus raíces hacia el centro giran.
Tal vez mañana, cuando el alba asome, alguien los vea y grite: ¡Están vivos!
Moles de cemento, mudas y altivas,
guardando el alma que el hormigón esconde.
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