La escritura nos aleja de la monotonía de lo cotidiano y nos sumerge en universos de fantasía. Nos permite ser nosotros mismos y explayar lo que sentimos, por eso, demos rienda suelta a lo que somos y a lo que tenemos. No debemos detener la creatividad y guardarla en un frasco hasta que se marchite. Ella espera, siempre latente, a ser develada.
viernes, 13 de septiembre de 2019
La mansa lluvia
La mansa lluvia atraviesa mi pensamiento mientras las gotas se derraman por la acera. Escucho el leve zumbido del agua sobre las paredes, pongo a prueba mi capacidad innata de percibir lo incierto. Un eclipse antiguo se presenta en la generacion siguiente, algo sin resolver y el llamado a completar la rueda, a soltar amarras. Hay uno que libera el linaje. Si es tu suerte, acepta la jugada. Fueron muchos años de retener el alma. Pasar la puerta giratoria y subdividir la esencia, desorientarse entre las sombras como un camello en un parque. Volver al Verbo, al origen, a la palabra creadora. Sentir que el laberinto es una ilusión y que detrás del telón hay un mundo iluminado. En este momento puedo bajar del escenario, el espiar no está prohibido, pero no es conveniente a los tiempos actuales. Mejor permanecer en la rutina y ser libre finalmente. No es lo que te enseñaron: entiende que lo estático libera. La vida es demasiado larga, desperdicia el tiempo porque no existen límites. Los relojes los inventaron aquellos que temen vivir.
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