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Mostrando entradas de 2009

Por que digo, lo que digo.

En un decir de cosas ajenas me encuentro a veces hablando, de cualquier tema, en cualquier lugar. Sin saber porqué, cuestiono batallones de palabras vacías de sentido. En el vaivén de las horas, sin el sostén del tiempo, lo hago seguido.
Pensativo estoy, en un rincón, en aquellas horas en que el sol amaina. Con la mirada perdida en un horizonte abstracto, sin senderos, cabalgando voy sobre un fantasma de viento. Llanuras mágicas, inalcanzables, del pensamiento.
Ensimismado estoy en lo que siento.
¿Me perderé algún día entre las horas del sueño? no, no lo creo.
Solo, si por un instante no volviera a ser quien soy, o creo ser, me debatiría entre la angustia tácita de pertenecer o parecer tener. Lo que en realidad no tengo, podré tener; lo que en realidad no soy, nunca seré.
Lo irreversible me lo dice: “Que detrás de la careta incongruente de mi estrecho mundo, siempre estaré.”
Podré hilvanar, con el hilo invisible de la sabiduría, la extensa cadena de ideas universales, pero nunca develaré s…

Cuando el hombre cotidiano...

Cuando el hombre cotidiano, cansado de su lucha eterna, decide trascender las fronteras de la monotonía, busca refugio en los vaivenes del destino, como queriendo atravesar una línea invisible y hacerse participe del camino. En la sinrazón de la lucha intestina encuentra la paz de su espíritu. Busca, hombre, aquel camino que corresponde a tu dicha, hazte responsable de los aciertos y los errores, que verás aparecer en el horizonte de la melancolía la nítida luz del alba.

Marcadas estaciones de frío y sudor alientan la lucha, continua y sin pausa, derribando muros de imprecisiones se acerca a la escena final, descuelga el velo que tapa la cruda visión de una realidad saturada de diversos matices. Extraña algarabía de ignorantes a sueldo y comisión, ¡ya basta de la mentira!...¡ya basta de ti!...¡ya basta de nada!...¡ya basta de todo!. Mundo sumido en la sinergia de una rueda sangrante, colapsado por explosiones sintomáticas de cobardía, ¿ A donde estás presente? ¿a dónde irás futuro?...n…

Megalópolis.

"Rincones grises de angustia metálica..."

Atados de ansiedad vivimos el presente.
Sumidos en un juego de ascensión y lucha,
disconformes de nuestro estado actual,
a pesar del equilibrio y la calma transeúnte.

Parásitos estupefactos frente a un universo
demasiado grande y vasto.
Ferrocarriles que ruedan sin ruedas,
tendidos en el espacio.
Vida que fluye y vuela, eléctricamente.

Parados en la mitad de la calle del mañana,
oímos los sonidos de los fantasmas del ayer.
Huellas que ahuecan la tierra maciza
y la marcan para siempre.

De un ligero paisaje amueblado surgen gritos de misterio.
Y en la noche oculta se encienden ventanas de tenue luz.

Los sentimientos se pierden entre estructuras futuristas,
y los deseos se marginan en la rutina errante, sin dicha.

Naturalitio.

Frambuesas de color azul
corroen mi paladar,
estirando hasta el límite
la vergüenza al masticar.

Suda la frente al tragar
aquella saliva insalubre
que no logro superar.

Lazos de sangre, sabor celestial.
Vuelvo al orígen,
siento estallar.

Caen los nervios,
domina lo artificial
entre riñones de plástico y metal.

La seriedad del destino.

No es tan serio y formal el destino,
si nos tomamos tiempo para repensar lo sucedido.
Añadimos problemas y sacamos conclusiones
de algo incierto, casi ajeno.

Desde lo inestable del cosmos,
hasta el cielo eterno.
Nos desvanecemos en el aire
como ráfagas de viento.

Exploramos lo indecible
y agrandamos el misterio,
en los hechos cotidianos,
de los mundos paralelos.

Observamos realidades
e imaginamos huecos
entre espacios susceptibles
de ser descubiertos.

La mente del hombre increpa al universo
por ocultar teorías y guardar secretos.

Temporada.

Pavimento disecado bajo un sol tardío, lento.
Noches de verano ocultas del calor.
Trágico sendero de ondas distantes, abrazadoras.

Un perfume de mujer disuelto en perlas de vapor.
Un beso que se va, se pierde, se esfuma.
Saludos abandonados en la acera caliente.

Brea enamorada del sol, lo mira a la cara, se derrite
mientras una hormiga desesperada busca el abrigo de la sombra.
Tránsito espeso, espejismos de día, insomnio oscuro.

Febrero perverso no entierres a Enero.
Deja que sus días florezcan en libertad,
oculta tu locura y entrégate a Marzo.

Despídete de las playas brisa suave
pero cuando te alejes,
descuelga la luz de aquel escenario gigante.